A la hora de realizar la Declaración de la Renta es normal que surjan muchas dudas, ya que la terminología fiscal es bastante compleja. Por eso es habitual cometer algunos errores que pueden significar penalizaciones o un Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas a pagar más alto de lo que debería. En este sentido, dos de los términos que más se suelen confundir son los de base imponible y base liquidable. Conocer la diferencia entre ambos es crucial para no llevarnos un susto en la Declaración, y por eso a continuación te explicamos las diferencias entre uno y otro para que las tengas muy en cuenta y no cometas errores al calcular el IRPF.
La base imponible es una cuantía que representa la capacidad económica de una persona. Se calcula sumando todos los rendimientos (ganancias) que ha obtenido durante el periodo impositivo y consta de dos partes:
Al sumar los rendimientos de la base imponible general y de la base imponible del ahorro se obtiene la base imponible. Cabe destacar, por una parte, que a la base general de ahorro se le aplica un IRPF menor; y por otra, que al hacer la Declaración de la Renta podemos aplicar reducciones a las bases imponibles para que el impuesto se aplique sobre una cantidad más pequeña de dinero, por ejemplo, por pensiones compensatorias, anualidades por alimentos, aportaciones a planes de pensiones…
La base liquidable, por su parte, es el resultado de restarle a la base imponible (con las reducciones ya aplicadas) las deducciones establecidas por la Ley reguladora del IRPF. Algunos ejemplos de deducciones son por maternidad, por familia numerosa o por donaciones. En este sentido conviene no confundir las reducciones con las deducciones: las reducciones disminuyen la base imponible y se relacionan con los ingresos obtenidos, mientras que las deducciones disminuyen la cuota tributaria.
Como ves, los conceptos de base imponible y base liquidable son distintos. Sin embargo, la principal diferencia que debes tener en cuenta es que el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas se calcula sobre la base liquidable, y no sobre la base imponible. Es decir, que a la hora de calcular cuánto vas a pagar de este impuesto debes conocer tu base imponible, las reducciones a las que puedes acogerte y las deducciones que te tocan para poder calcular la base liquidable y aplicar, así, el tipo impositivo sobre esta cantidad.
Para ejemplificar lo que es la base imponible y lo que es la base liquidable, pongamos el ejemplo de una mujer casada con dos hijos que acaba de ser madre por tercera vez, que trabaja por cuenta ajena y tiene un plan de pensiones y una hipoteca, y que ha vendido un inmueble.
Ahora que ya conoces las diferencias principales entre base imponible y base liquidable, el ejercicio de hacer tu propia Declaración de la Renta te puede resultar un poco más fácil.